En la industria alimentaria, la higiene y la seguridad del personal son pilares esenciales para mantener la inocuidad. Durante las operaciones de limpieza y desinfección, los colaboradores están expuestos a productos químicos alcalinos, ácidos u oxidantes que, si no se manipulan correctamente, pueden provocar quemaduras, irritaciones respiratorias, oculares y lesiones dérmicas.
Por ello, la selección del Equipo de Protección Personal (EPP) idóneo no solo es una obligación normativa, sino una práctica clave para preservar la salud ocupacional, la calidad del producto y la continuidad operativa.
El EPP: la última barrera frente al riesgo químico
Los productos químicos utilizados en limpieza y desinfección deben manipularse en condiciones controladas y conforme a los procedimientos definidos en los programas de Higiene y Seguridad Industrial. Sin embargo, siempre existe un riesgo residual de exposición: salpicaduras, gases tóxicos o contacto directo con sustancias corrosivas.
En estos casos, el EPP actúa como la última línea de defensa. Antes de iniciar cualquier tarea, el responsable debe verificar que los equipos de protección personal sean compatibles con las sustancias indicadas en la Ficha de Datos de Seguridad (FDS) y que cumplan con las normas técnicas requeridas.
Tipos de EPP recomendados para la manipulación de productos químicos
- Protección ocular y facial:
Los ojos son especialmente vulnerables ante las salpicaduras y gases irritantes. Para su protección se recomienda el uso de gafas cerradas o monogafas con sello perimetral, las cuales ofrecen un sellado hermético frente a líquidos y partículas.
En tareas de trasiego, dilución o manipulación de disoluciones concentradas, esta protección debe complementarse con caretas o pantallas faciales completas, que brinden una cobertura integral del rostro y prevengan lesiones por proyecciones frontales o laterales.
- Guantes de protección química:
Las manos son la parte del cuerpo con mayor exposición directa durante la manipulación de productos químicos. Los guantes deben seleccionarse en función de la resistencia del material, del tipo de sustancia química y del tiempo de contacto esperado.
Antes de su uso, es obligatorio consultar la Ficha de Datos de Seguridad (FDS) del producto químico y la ficha técnica del guante, para garantizar la compatibilidad del material y la protección adecuada frente al agente de riesgo.
- Ropa y calzado de protección:
El cuerpo debe protegerse frente a salpicaduras o derrames accidentales mediante el uso de delantales, trajes impermeables o prendas fabricadas con materiales resistentes a productos químicos.
El calzado de protección debe ser impermeable, antideslizante y resistente a productos químicos, conforme a normas de seguridad aplicables, y contar con puntera reforzada.
Se debe evitar el uso de ropa común sintética o absorbente como protección química, ya que no ofrece una barrera adecuada. La protección frente a productos químicos debe realizarse con prendas específicas diseñadas para este fin, las cuales deben limpiarse y almacenarse correctamente después de cada uso.
Buenas prácticas en el uso del EPP
- Leer siempre la Ficha de Datos de Seguridad (FDS) del producto químico antes de manipularlo.
- Inspeccionar el estado del EPP antes de cada uso: sin roturas, sin desgaste y dentro de su vida útil.
- Colocar correctamente el EPP: gafas selladas al rostro, respirador ajustado y guantes sobre las mangas.
- No reutilizar EPP desechable ni equipos contaminados.
- Capacitar al personal en la correcta colocación y retiro seguro del EPP.
- Limpiar y almacenar adecuadamente los EPP reutilizables.
Promover una cultura de seguridad
El uso adecuado del EPP puede verse condicionado por factores como la incomodidad o la percepción de bajo riesgo. Por ello, la cultura de seguridad debe impulsarse activamente desde la dirección, integrándose en la gestión diaria de la planta.
La implementación de programas de capacitación continua, auditorías internas y señalización visual refuerza la conciencia del riesgo y fomenta hábitos de trabajo seguros y sostenibles. En este contexto, es clave recordar que la seguridad no depende únicamente del equipo, sino del compromiso constante de las personas con las buenas prácticas operativas.
Una política sólida de seguridad química, respaldada por proveedores confiables como Kemical, permite garantizar operaciones seguras, sostenibles y alineadas con los más altos estándares de la industria alimentaria.